El riesgo de infarto disminuye 24 horas después del último cigarrillo

Riesgo de infarto

Nos ha parecido interesante esta Nota de prensa publicada por la la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA) en Mayo del presente año.

(Madrid, 30 de mayo de 2016).- El riesgo de infarto disminuye solo 24 horas después de dejar de fumar, según informa la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA), con motivo del Día Mundial sin Tabaco que se celebrará mañana martes, 31 de mayo. Además, explica que a las 8 horas después del último cigarrillo, los niveles de nicotina y monóxido de carbono en la sangre se reducen a la mitad y el de oxígeno se aproxima al de una persona no fumadora.

Por otra parte, asegura que una vez transcurridas 48 horas sin fumar, se recupera la capacidad de oler y saborear y la nicotina desaparece del organismo. A los 3 días, aumenta la capacidad pulmonar, se reduce la tos y aumenta la sensación de bienestar, y a los 15, mejora de forma generalizada la circulación sanguínea y desaparece la dependencia física a la nicotina.

Asimismo, informan de que al mes, o como mucho, a los dos meses después de dejar de fumar, la presión arterial recupera sus valores normales y mejora el flujo de la sangre a las manos y los pies. Y es que además, si se sufre hipertensión, el abandono del tabaco es la medida aislada más eficaz para prevenir las enfermedades tanto cardiovasculares, como no cardiovasculares.

En este sentido, el presidente de SEH-LELHA Julián Segura, informa de que el consumo de tabaco, así como la práctica de otros hábitos nocivos como el sedentarismo, el exceso de sal, las dietas hipercalóricas, el consumo excesivo de alcohol, o el estrés , influyen decisivamente en el desarrollo de la hipertensión y en la aparición de complicaciones cardiovasculares.

Cómo dejar de fumar

La doctora Ana Furió, miembro de SEH-LELHA, informó durante su intervención en la XXI Reunión de SEH-LELHA, que toda aquella persona que desee dejar de fumar y no sea capaz, puede pedir ayuda a su médico de atención primaria, quien le dará unas pautas sobre cómo conseguirlo y acordará con el paciente un seguimiento.

Según recuerda la experta, el médico también podrá facilitar al paciente tratamientos farmacológicos que ayudan a dejar de fumar y duplican las tasas de abstinencia, y explica que si el miedo del fumador es, por ejemplo, engordar si se deja el tabaco, el facultativo puede prescribir ejercicio físico o las recomendaciones dietéticas que fueran necesarias para evitarlo.

Para dejar de fumar, Furió asegura que hay que provocar cambios conductuales en la rutina del día a día, por ejemplo, sustituir el cigarro de después de comer o de media mañana, por un paseo. Además, aconseja a quien lo esté intentando, que se proponga reducir el número de cigarrillos poco a poco, aunque el objetivo final sea dejar el tabaco completamente.

También recomienda calcular cuánto dinero se gasta al mes en tabaco, y según se vaya reduciendo el número de cigarrillos, meter en una hucha el dinero que se vaya ahorrando para hacerse un regalo.

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