Vitamina D y el riñón: ¿Tienen alguna relación?

Vitamina D y el riñón: ¿Tienen alguna relación?

La vitamina D y sus metabolitos juegan un papel fundamental en el metabolismo óseo y en la homeostasis del calcio.

Respecto a su metabolismo la radiación ultravioleta atraviesa la piel y fotoisomeriza el 7-dihidrocolesterol (7-DHC) a precalciferol (previtamina D3) que es rápidamente convertido en colecalciferol (Vitamina D3) y se almacena en la grasa corporal. Por otro lado la vitamina D2 (ergocalciferol) se puede ingerir en alimentos como el pescado y los vegetales que una vez ingerido, sigue el mismo camino que la vitamina D3. Ambas formas entran en la circulación a través de proteínas fijadoras de Vitamina D y requieren una conversión enzimática para ser biológicamente activas, son hidroxiladas en un primer lugar en el hígado, produciendo calcifediol (25-hidroxivitamina D,25) que es la forma de Vitamina D más abundante en la sangre y, por lo tanto, el mejor índice de medición de esta vitamina. El calcifediol es hidroxilado de nuevo en el riñón a la forma activa, el calcitriol (1,25-dihidroxivitamina D).

El déficit de vitamina D se asocia a diferentes patologías, entre ellas cabe destacar la morbimortalidad en los pacientes con enfermedad renal crónica. La pérdida progresiva de la función renal conduce a una disminución del calcitriol y la alteración del metabolismo del calcio y del fósforo, FGF-23 y PTH (hormona paratiroidea), entre otros, lo cual influye en la activación del receptor de la vitamina D (RVD) y el desarrollo del hiperparatiroidismo secundario.

Cari Martínez.
Servicio de Nefrología
Hospital General de Valencia.

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