La barrera intestinal en la insuficiencia renal crónica, ¿qué afecta a qué?

El síndrome urémico o uremia es una complicación grave de la insuficiencia renal crónica (IRC) que se produce por una pérdida irreversible de la función de los riñones. Recientemente se ha reconocido el papel del intestino en la inflamación asociada a la IRC.
La barrera intestinal es una estructura multicapa compleja formada por los enterocitos y la capa de mucina extracelular que actúa como un sello hermético que separa el medio interno de la luz del tubo digestivo en contacto con el exterior. La pérdida de la función del riñón interfiere con las funciones de la barrera intestinal. Específicamente, las alteraciones que se han documentado a nivel preclínico y clínico incluyen: una composición alterada de la microbiota (disbiosis), una función barrera afectada, una activación del tejido linfoide asociado al intestino, una translocación bacteriana, una inflamación sistémica, la presencia en sangre de metabolitos bacterianos y una alteración de los transportadores de nutrientes y fármacos en la membrana apical de enterocitos y colonocitos.
Como consecuencia de la pérdida de función de los riñones, la efectividad de la barrera intestinal se encuentra reducida y la exposición a productos bacterianos está aumentada en los pacientes con IRC. Por ejemplo, una parte de los productos de fermentación microbiana son absorbidos y son eliminados por el riñón, por lo que se acumulan en la IRC. Entre las toxinas urémicas derivadas de la microbiota intestinal están los fenoles e indoles y las aminas y poliaminas. Estas toxinas urémicas se han asociado con un aumento del riesgo de progresión de la IRC o de la morbimortalidad cardiovascular.
Se ha formulado la hipótesis de que el aumento de la permeabilidad intestinal contribuye a la inflamación en pacientes con ERC avanzada. De hecho, algunos estudios informan niveles elevados de endotoxina circulante, es decir, el complejo LPS biológicamente activo asociado con la membrana externa de bacterias gramnegativas, en pacientes con ERC. Sin embargo, otros estudios no pudieron confirmar una relación entre los niveles de endotoxina y las etapas de la ERC.
El número de metabolitos que cruzan la barrera intestinal a través del transporte activo es casi infinito, y va desde nutrientes, metabolitos bacterianos y agentes farmacéuticos. Sorprendentemente, se sabe poco sobre el papel de estos transportadores en pacientes con ERC avanzada.
En pacientes con ERC, se debe considerar la desregulación de los transportadores de fármacos ya que la farmacocinética de la medicación de los pacientes puede verse potencialmente alterada. De hecho, los resultados de los modelos preclínicos y las investigaciones clínicas han demostrado que el aclaramiento no renal mediado por los transportadores de fármacos se ve afectado drásticamente en la ERC. Las toxinas urémicas acumuladas pueden no solo regular negativamente sino también inhibir directamente la actividad de los transportadores de fármacos.
El estudio de los mecanismos implicados en la alteración de la estructura y función de la barrera intestinal en los pacientes renales plantea tener en cuenta la disbiosis y el aumento de la permeabilidad de la barrera intestinal como potenciales dianas terapéuticas en la IRC.

https://www.rednefro.es/la-insuficiencia-renal-cronica-interfiere-con-la-funcion-de-la-barrera-intestinal/
https://doi.org/10.3390/toxins10070298

Dra Ana Mª Oltra
Coordinadora Blog Renal
Nefrología. CHGUV

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