Cambios en nuestros riñones en el embarazo

Durante el embarazo, el riñón aumenta un centímetro de longitud como consecuencia del incremento del volumen vascular renal, pero el cambio más llamativo es la dilatación del sistema colector o “hidronefrosis fisiológica del embarazo”, presumiblemente debida a una mayor secreción de prostaglandinas, que contribuyen a un aumento de la incidencia de reflujo vesicoureteral, y que puede mantenerse hasta las 12 semanas postparto.

A nivel hemodinámico, el gasto cardíaco aumenta casi un 50% en la semana 24 por el aumento de la frecuencia cardíaca materna y la disminución de las resistencias vasculares periféricas. Además, la tensión arterial suele disminuir levemente en el primer trimestre, para volver a los valores previos pre-embarazo a lo largo del segundo y tercer trimestre. Por último, se produce una anemia fisiológica ya que, aunque aumentan los hematíes, como también se incrementa el volumen sanguíneo, disminuye el hematocrito. Los beneficios de esta anemia fisiológica, son la disminución de la viscosidad sanguínea, la protección frente a las hemorragias postparto, y un mayor flujo renal y placentario que contribuye a una mejor nutrición fetal. Esto unido a las modificaciones del sistema de coagulación, generan un estado de hipercoagulabilidad cuya misión es proteger frente a las hemorragias postparto.

A nivel renal encontramos un aumento del filtrado glomerular y del flujo plasmático renal, un estado de hiperfiltración que provoca el descenso de las cifras habituales de urea y creatinina. Además, la compresión de la vejiga urinaria por el feto, va a ocasionar una disminución de su capacidad de almacenamiento y puede provocar incontinencia urinaria.

Esta situación de hiperfiltración también genera alteraciones en la función tubular:

– Se va a producir una retención de sodio, lo que se va a traducir en un aumento de 12-13Kg de peso con la posible aparición de edema sin significado patológico.

– Se va a producir un aumento en las cifras de potasio en sangre

– Dado que aumentan los valores de vitamina D y de calcio en sangre, se va a eliminar más calcio por la orina y eso va a facilitar que se produzcan cólicos nefríticos.

– El ácido úrico inicialmente va a descender y posteriormente en la fase final del embarazo, volverá a sus valores previos.

– Existe un aumento de excreción en orina de glucosa, aminoácidos y vitaminas hidrosolubles. El hecho de que aumente la cantidad de glucosa en la orina es un factor que puede predisponer a padecer infecciones urinarias.

Ángel Palacios. MIR 4º Año Nefrología

Sergio Bea, coordinador del Blog del Paciente Renal

Blog Escuela del Paciente Renal HGUV

La Escuela del Paciente Renal es un proyecto del Consorcio Hospital General Universitario de Valencía donde un grupo multidisciplinar compuesto por nefrólogos, psicólogos y nutricionistas tratamos aspectos de interés para pacientes con alguna patología renal o para aquellos que quieran conocer de una manera más profunda el mundo de la nefrología.

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